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25 de agosto de 2007 (Paco Cuesta)
Primer grupo: Carlos Heras, Nacho Hierro, Julio García, Ana Ballesteros, Paco Toquero y Juan Carlos Tomas.
Segundo grupo: Paco Mínguez, Diana Ponce, Montse Camino, Giovanni Henao, Miguel Sanz y Paco Cuesta.
Ricardo de La Torre no puede acompañamos pues se está curando de un esguince de tobillo.
A las seis y media de la mañana el primer grupo comienza los preparativos, sobre las nueve entra por la boca, que está muy cerca de la carretera del alto de Asón. Una hora más tarde entramos el segundo grupo.
La cavidad comienza con una rampa descendente muy pronunciada y con muchas piedras sueltas, hay que bajarla por la izquierda. Tras un corto recorrido nos encontramos con un pasamanos y a la derecha de éste un pozo que no bajamos.
Todo este primer recorrido lo hacernos por amplias galerías con algunos pasos de agua con mucho barro en el fondo. A una hora de la entrada pasamos por amplias y largas gateras y galerías de techo bajo. Se comienzan a ver formaciones de macarrones, fósiles en las paredes y algunas estalactitas y estalagmitas.
Tras una gatera descendente llegamos al pozo de 40, llevamos 2 horas y Paco Pintor, el primero de nosotros coincide con Nacho, el último del primer grupo. El pozo solo tiene un fraccionamiento pero en cada tramo hay un desviador. Tanto a la bajada como a la subida caen algunas piedras, a Giovanni le da una, primero en el casco y después en la mano, por suerte no es nada.
A dos horas y media de la entrada nos encontramos en una impresionante sala con una cascada de agua y unas excéntricas que apuntan todas para el mismo sitio debido a las corrientes de aire. Aquí nos juntamos los dos grupos aprovechando para comer. Como vamos bien de tiempo se decide ir un poco más adelante recorriendo una galería amplia, con grandes bloques, hasta una zona con muchas gateras casi imposibles de pasar. Este punto es el final de nuestra visita.
Nos damos media vuelta y a subir el pozo y arrastrarse por las gateras hasta la salida. El recorrido lo hacemos en siete horas, juntándonos los dos grupos en la salida. Carlos propone visitar una cueva muy cercana con una supuesta pintura rupestre, unos cuantos le acompañaron mientras los demás nos cambiamos de ropa y nos tomamos unas cervezas que el Pichi nos ha traído.
Chascarrillos y cena en Ogarrio.
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31 de mayo de 2007 (Jésus Foguer)
Paco Mínguez, Jesús Foguer, Alicia Gutiérrez y Carlos Heras.
La apertura de esta segunda boca, al ser cercana y accesible ha originado la afluencia masiva de espeleólogos de toda la geografía, entre ellos nosotros, por eso se puede apreciar, como ha sucedido en otras cuevas que se han popularizado en los últimos tiempos, la huella que dejamos a nuestro paso por lo que tendremos que ser, si cabe, más respetuosos con el medio.
Esta entrada se abre próxima a la carretera que sube de Arredondo al Portillo de la Sía, después de coronar los collados del Asón, a escasos metros de la desviación a la localidad de la Gándara.
La pequeña entrada, donde corre una fuerte corriente de aire, da paso a una gran galería descendente. Abajo, encontrarnos un desfondamiento que superamos por un pasamanos instalado en la pared izquierda.
Continuamos por amplias galerías plagadas de largas coladas. Pronto encontramos una primera bifurcación en la cual tomamos el camino de la izquierda, lo mismo hacemos a los pocos metros, alcanzando una sala de suelo plano repleta de pequeños gours. Con cuidado de no pisarlos alcanzamos un conducto repleto de formaciones que parte a la derecha, donde cuelgan unas extrañas estalactitas y que da paso a una sala inclinada de suelo resbaladizo, en ella abundan los gours y formaciones. Abajo a la derecha se abre un paso agaterado que desemboca en un largo conducto de suelo arenoso en el que unas veces caminando y otras gateando realizamos hasta cinco zig-zag, izquierda derecha, recuperando siempre el rumbo Oeste, predominante en esta y sucesivas galerías. A una galería que parte a nuestra izquierda casi paralela a la que traernos, continuarnos recto pero se ha de tener cuidado de no tornarla en el regreso.
Por un laminador (lleno de formaciones) llegamos a una pequeña sala donde parten varios caminos, seguirnos por la primera galería que encontramos a la izquierda, amplia y de sección cuadrada, por supuesto rumbo Oeste, en ella realizamos de nuevo varios zig-zag pero ahora derecha izquierda, terminando en un pozo en el que se ven unos spit y que no bajarnos. Buscamos un paso descendente a la derecha que nos deja en una zona agaterada que desemboca en una amplia galería. Descendiendo (120º E.) alcanzamos la cabecera de un P40 equipado con cuerda fija, donde es posible y conveniente montar una vía paralela sobre unos parabolt.
En el fondo de nuevo dirección Oeste, tropezarnos con un desfondamiento y dos resaltes todos ellos equipados, el último de ellos nos deposita en la parte superior de una enorme sala donde el aire se encuentra saturado de humedad, en el fondo un hermoso río cae en forma de cascada. Por un caos de bloques bajarnos hasta un pasamanos descendente. Sin perder altura, en dirección a la cascada, encontramos algún pasamanos que nos evitará resbalones. Tras esta nos sorprende un conducto, donde el aire sopla con virulencia, colmado de delicadas estalactitas excéntricas desafiando a la fuerza de la gravedad. Unas teorías dicen que el viento es el responsable de su formación, otras dicen precisamente lo contrario, que se han formado en hermeticidad total, no se cual será la verdadera, lo cierto es que son muy frágiles y tenernos que pasar con especial cuidado para que generaciones futuras puedan seguir debatiendo el origen de su formación y no el de su destrucción.
Después de un breve recorrido por las amplias galerías que se abren tras la cascada, emprendemos el regreso, más ágil, ahora por terreno conocido.
A la salida sin cambiarnos nos acercamos a la cueva de los Santos muy próxima a esta, colgada 15 metros sobre la carretera. Para su acceso sirve de guía, una tubería metálica destinada para la captación de agua desde la propia cueva, para el abastecimiento de unas fincas.
La recorremos durante unos 300 m. por una estrecha galería adiaclasada y ligeramente ascendente, siempre remontando una pequeña corriente de agua.
Esta es la boca inferior de la pequeña travesía de los Santos, la superior se abre en la zona alta de peña Becerral, denominada torca del Sol y se trata de un pozo de 80 m.
En los comienzos de las exploraciones se encontraron diversos restos humanos y otros materiales de cierto interés paleontológico. Pero el mayor hallazgo tuvo lugar años más tarde cuando se descubren varias figuras de animales en las paredes próximas a la entrada. Incomprensiblemente nunca antes fueron vistas, lo que motivo la polémica entre los historiadores a cerca de su autenticidad paleolítica.
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