TRAVESIA HUNDIDERO-GATO (Serranía de Ronda-Málaga)
BARRANCO RIO TREVELEZ (Alpujarras-Granada)
Salvador Calvo. Del 28 al 31 de mayo de 1999
Travesía Hundidero-Gato: Juan Oliva, Manolo Fuentes, Manuel Nieto y Valentín García.
Cañón del río Trevélez: Juan Oliva, Manolo Fuentes y Salvador Calvo.
 
 

·         28 de Mayo. Después de alrededor de una semana de cruces de llamadas he intentando decidir si la salida sería hacia el norte (Red del Río Junjumia, Picos de Europa) o si por el contrario partíamos hacia el sur (Travesía Hundidero-Gato), el jueves a última hora de la noche decidimos la segunda opción. Pues bien, el viernes, a pesar de salir un poco retrasados, nos internamos en el gran caos... circulatorio de Madrid-Guadalajara, comienzo de la carretera de Andalucía dos horas, un infierno (Menos mal los bombones que nos proporcionó Juan ¡Uhm, que ricos!).Puesto que se nos hizo un poco tarde decidimos dormir al lado de una carretera, ya en las inmediaciones de la Serranía de Ronda. 

·         29 de Mayo. Después de un buen desayuno en una típica venta nos dirigimos hacia la boca de la cueva del Gato, desde la carretera se observa una gran boca por la que sale un aporte de agua no muy grande.Nos trasladamos por carretera a la boca de Hundidero, a la que hay que bajar por una serie de resaltes y un gran barranco (más exactamente un hundimiento), que más tarde desemboca en la gran entrada a Hundidero.

En un principio pensamos que la cueva iba a ser un poco seca, al no haber agua en el pantano, pero según íbamos avanzando nos dábamos cuenta que aquella cueva no era "para chicas" como dijo alguno. El transcurso de la travesía fue normal, llegando a ser bastante acuática en algunos tramos (largos lagos, un pequeño tramo inundado -sifón- bastante estrecho, etc...). Cabe destacar también las grandes formaciones que posee la travesía como: los Grandes Gours en la sala que da nombre, la gran Estalagmita, y grandes coladas al final de la travesía. Desde el punto de vista técnico; hubo que rapelar algún pozo y algún resalte sin mucha complicación, y alguna zona nadando algo más complicada por su longitud.

Por lo demás es una pena que un sistema que merece ser visitado por todo espeleólogo, este con tal acumulación de restos de pasarelas, tubos y demás chatarra, que en algunos momentos más que una cueva aquello parecía un desguace. Después de comer y beber algo decidimos partir hacia Granada para hacer el domingo un cañón en las Alpujarras. A Manolo parece que le sentó algo mal y tuvimos que ir con él al médico de un pueblo.

·         30 de Mayo. El domingo decidimos que íbamos a visitar el cañón de río Trevélez, no estaba muy clara la salida del cañón, pero allí dejamos el coche, nos trasladamos a la entrada de éste y Valentín y Manolo volvieron hacia Guadalajara. Neopreno en mano nos dispusimos a descender los mas de trescientos metros que separaban el punto donde nos dejó el coche hasta el río, todo un penar de bajada, entre bancales y pequeños cortados.

Ya en el río, la primera parte un poco aburrida por la monotonía del tránsito, seguidamente se iba poniendo cada vez más bravo y más estrecho, unos cuantos saltos nos iban a decir que este cañón no era "para chicas" y que llevaba algo más de agua de la que creíamos en un principio (Mientras tanto Juan flipaba con su primer contacto con los cañones). Después de los saltos se alternaba alguna zona andando para poco después volverse a estrechar y nosotros volver a flipar. Fue todo un poco crudo en este tramo final, desde los rápeles que acababas dando vueltas alrededor de la poza hasta no poder salir por la "gran aguadilla" que te hacía la cascada por encima de ti. Todo esto pendientes del cielo, que cada vez iba anocheciendo más. Después de momentos como cuando Juan perdió el ocho y Manolo y yo en el fondo de una poza intentábamos oírle pero no había forma, o de miradas que no hace falta decir más, llegamos a un gran caos de bloques que ponía fin al cañón en una central eléctrica. La instalación de algunos puntos muy deficiente.

         31 de Mayo. El lunes, con el cuerpo algo tocado por las desavenencias con el Sr. Trevélez, intentamos subir hacia el Veleta, para pasar al lado norte de Sierra Nevada, no pudimos al encontrarnos, en la pista, una barrera cerrada. Dimos la vuelta y pusimos rumbo a Guadalajara.

 
   
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