En el Mortero de Astrana
preparamos dos vías y bajamos hasta los pasamanos. Nunca
me había asomado a ellos y la verdad es que son muy
completos. Están a unos 50m de la salida del río de
Cuivo. Los superamos y llegamos al lago, el caudal era
alto pero no peligroso, salimos de la cueva sobre las
17:30. J. Carlos al salir nos enseñó la rodilla derecha,
se había dado un golpe y tenía un derrame muy grande,
además al quedarse fría empezaba a perder movilidad.
Después de pensar en diversas alternativas decidimos
hacer la travesía entrando en dos grupos por Rubicera,
una variante del plan inicial que consistía en entrar un
grupo por cada lado.
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Cuando nos estábamos cambiando apareció un grupo de
Zaragoza. Eran ocho y querían asomarse para comprobar el
caudal e instalar. Les ofrecimos nuestras cuerdas y les
describimos como estaba el río Leolorna.
Juan Carlos, según amaneciese decidiría si entraba o no,
aunque todo hacía pensar que no se recuperaría a tiempo.
La salida, en un principio, era de carácter
multitudinaria y había suficiente número de gente para
constituir una segunda actividad. Las bajas se
sucedieron y al final Carlos era el único para esa
segunda actividad. Sirva esto como llamamiento a la
seriedad para próximas salidas.
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La noche del jueves había sido de campeonato, ronquidos,
calor, gemidos de una espeleóloga valenciana. Así que
con esos antecedentes la noche del viernes no dormimos
mucho, acabamos de preparar el material un poco tarde a
las 00:30 y teníamos diana a las 6:30. Sonó el primer
despertador y se pusieron en marcha el primer grupo.
Nosotros, el segundo grupo salimos a las 6:50 a
desayunar con ellos, cruzamos las últimas palabras y nos
despedimos.
El segundo grupo empezamos la aproximación a las 08:35 y
estábamos entrando en la boca a las 9:40. Por lo que nos
contaron luego llevábamos una diferencia con el primer
grupo de 45'. Ellos llevaban los dos botes, una cuerda
para la segunda rampa que da acceso a la boca de
Rubicera y la cuerda para el pozo que lleva al río de
Rubicera. Nosotros debíamos recoger esta cuerda y el
segundo bote que nos dejarían en la orilla de Rubicera
en el lago de Astrana.
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Empezamos a buen ritmo, nos despistamos un poco en
encontrar la estrechez pero la pasamos rápido. En ese
nivel avanzamos a un ritmo bastante fuerte, paramos a
beber en los bidones e íbamos tan concienciados en
avanzar que no llevamos a la "Sala de la Teta" y a los
"pelos" al pobre Salva para que lo conociera, el primer
grupo sí que fue más cortés y llevó a Manuel Nieto a ver
estar formaciones. Tuvimos un despiste mayor que nos
hizo perder una media hora en el cruce anterior a la
gatera que da acceso al pozo que lleva al río de la
Rubicera. Además este mismo despiste lo tuvimos Paco y
yo en diciembre, exactamente igual, así que es bien
cierto que el hombre es el único animal que tropieza dos
veces con la misma piedra. Comimos en la base del pozo
de conexión con el río Rubicera, eran las 12:15 y
estuvimos unos 45'. Recogimos la cuerda y la saca que
había dejado el primer grupo.
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Continuamos por las galerías que llevan hasta el río de
la Rubicera. Llegamos rápido a él y comenzamos la
progresión, en muchos sitios teníamos agua hasta la
rodilla, alguna vez hasta el muslo, pero nunca llego a
la cintura. En un momento nos alejamos del agua, la vía
real, de nuevo en el río Rubicera seguimos hasta
encontrar la gatera que lleva a la cabecera del pozo de
90 dónde vierte. El pasamos que evita este pozo y lleva
hasta la zona fósil que conecta con Astrana es bastante
técnico, muy aéreo y tiene en un tramo un descenso con
cambio a ascenso. Lo pasamos rápidamente y nos pusimos a
avanzar por esa zona fósil que tiene gateras y
estrecheces, en esta zona hay que subir dos pozos y
bajar otros dos. Además existe una encrucijada de tres
alternativas, dónde las reseñas nos marcaban la del
medio y que nos encontramos perfectamente señalizada por
el primer grupo:"Venga, que queda poco MACHIS". El
último pozo te deja cerca del lago de Astrana y allí
comenzamos a oír al otro grupo. Cuando llegamos hasta
ellos nos comentaron el problema con el bote que ya
habían resuelto. Al llegar nosotros con el cordino
bueno, lo cambiamos rápidamente y continuamos pasando
gente a un ritmo más rápido. Comenzamos a superar los
pasamos. Las dos últimas marmitas se me atragantaron y
me dejaron sobao, cogió el bote Salva y yo la saca de la
comida, agua y carburo que a esas alturas de la travesía
era más cómoda que el bote. Tras los pasamanos subimos
por el cauce del Leolorna sin ninguna filigrana ni
oposición, caminábamos por el cauce y en apenas 45'
estábamos en la base de los pozos de acceso a Astrana.
Empleamos las dos vías de salida y sobre las 18:15
estábamos todos en la cabecera.
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La opinión de todos tras unas 10 horas de actividad es
que se trata de una travesía muy técnica, no
excesivamente larga pero sí muy completa porque te has
de enfrentar a todo tipo de situaciones y todas las
dificultades que en una cueva puedes encontrarte:
estrecheces, gateras, meandros activos y fósiles,
pasamanos en cabecera de pozos con descenso y ascenso en
el mismo tramo, pozos de bajada de cierto tamaño, pozos
de ascenso volados y fraccionados, pasamos en zona de
marmitas, lago, curso activo de río y formaciones muy
interesante si haces un alto para verlas en la zona de
Rubicera. En resumen, todo a lo que uno se puede
enfrentar en una cueva o sima. Por tanto un balance muy
positivo con una conclusión clara sobre el sentido de la
travesía: debe hacerse desde Rubicera hacia Astrana.
Acometer la travesía en sentido contrario entraña muchas
dificultades: sentido ascendente, realizar el recorrido
mojado desde el comienzo, complicaciones en localizar el
camino, etc. y afortunadamente no hicimos nuestro plan
inicial que contemplaba el que un grupo entrara por
Astrana y saliese por Rubicera.