RUBICERA - MORTERO DE ASTRANA (Cantabria)
20 de marzo de 2004
 
 

Jesús Foguer

El pasado mes de diciembre hicimos una incursión por la Rubicera para conocerla más a fondo. Llegamos hasta el río Rubicera que es la parte, entendíamos, sería la más laberíntica, para más adelante intentar lanzarnos a la travesía que la une con el ya conocido Mortero de Astrana.(ver Boletín 10 pag. 20).
Hemos fijado la fecha del puente de San José y si el tiempo nos lo impide lo intentaríamos en Semana Santa.
Llevamos varios días pegados al televisor a la hora de Maldonado y dan ganas de pegarle un puñetazo.
Aun con estas vamos para arriba y lo primero que hace el "Chichi" cuando llegamos es enseñarnos unas fotos de las nevadas que hubo días atrás "como hacía años".
Para salir de dudas al día siguiente decidimos entrar por el Mortero para ver como va de agua ya que en el río Leolorna es donde podemos tener más problemas con ella.
Sorprendentemente podemos recorrerlo sin grandes dificultades y comprobamos que los pasamanos están instalados. Empezamos a barajar la posibilidad de intentarlo. Decidimos entrar por la Rubicera en dos grupos con una pequeña diferencia de tiempo, descartando la opción primera de entrar por las dos bocas y cruzarnos en el interior ya que en el Leolorna podíamos caer al agua y abortarse la travesía para el grupo que entra desde el Mortero.
Dejamos instalada la rampa del agujero soplador y el pozo del Mortero; hemos montado dos vías: la clásica del volado (40m. de cuerda) y una próxima fraccionada para utilizar en la salida.
A la salida Manolo Nieto me acompaña a la Calaca a hacer unas fotos. La subida en gran parte la hacemos pisando nieve. Esta sima es un pozo de 30 m. abierto al cielo con lo que el fondo se encuentra lleno de nieve.
Por la noche hacemos los grupos. En el primero comparto suerte con Manolo Nieto, Juan y Paco pintor y en el segundo Valentín y Salva lo hacen con los seguntinos Manolo y Viti.

El primer grupo con una puntualidad asombrosa nos levantamos muy temprano, desayunamos en el trastero del albergue y rápidamente con el material que dejamos preparado por la noche nos vamos para la cavidad.
A las 9.00 horas estamos entrando. Porteamos cuerda para el P 31 y los dos botes. El segundo grupo poco más tarde inicia una terrible persecución dándonos alcance en el lago, donde hemos sufrido el naufragio del bote biplaza, teniendo que tejer un cordino con las almas de una cuerda para reenviar el bote que nos queda.
Después de cruzar el lago la galería no está para navegar ni para hacer oposición y efectivamente se cumplen las expectativas: nos mojamos hasta la cintura, peor le va a Paco que cae al agua.
Poco más adelante quien cae a una marmita es mi cámara; tras muchos esfuerzos podemos recuperarla, salvando el carrete, no correría la misma suerte la cámara.
Ya en la calle nos están esperando Carlos y Juan Carlos. Son las 18.00 h. y hace 9 horas que entramos.
A continuación como manda la tradición a "Ogarrios" y al Casanova.

 
 

20 de marzo de 2004 (Valentín García)

En el Mortero de Astrana preparamos dos vías y bajamos hasta los pasamanos. Nunca me había asomado a ellos y la verdad es que son muy completos. Están a unos 50m de la salida del río de Cuivo. Los superamos y llegamos al lago, el caudal era alto pero no peligroso, salimos de la cueva sobre las 17:30. J. Carlos al salir nos enseñó la rodilla derecha, se había dado un golpe y tenía un derrame muy grande, además al quedarse fría empezaba a perder movilidad. Después de pensar en diversas alternativas decidimos hacer la travesía entrando en dos grupos por Rubicera, una variante del plan inicial que consistía en entrar un grupo por cada lado.
Cuando nos estábamos cambiando apareció un grupo de Zaragoza. Eran ocho y querían asomarse para comprobar el caudal e instalar. Les ofrecimos nuestras cuerdas y les describimos como estaba el río Leolorna.
Juan Carlos, según amaneciese decidiría si entraba o no, aunque todo hacía pensar que no se recuperaría a tiempo. La salida, en un principio, era de carácter multitudinaria y había suficiente número de gente para constituir una segunda actividad. Las bajas se sucedieron y al final Carlos era el único para esa segunda actividad. Sirva esto como llamamiento a la seriedad para próximas salidas.
La noche del jueves había sido de campeonato, ronquidos, calor, gemidos de una espeleóloga valenciana. Así que con esos antecedentes la noche del viernes no dormimos mucho, acabamos de preparar el material un poco tarde a las 00:30 y teníamos diana a las 6:30. Sonó el primer despertador y se pusieron en marcha el primer grupo. Nosotros, el segundo grupo salimos a las 6:50 a desayunar con ellos, cruzamos las últimas palabras y nos despedimos.
El segundo grupo empezamos la aproximación a las 08:35 y estábamos entrando en la boca a las 9:40. Por lo que nos contaron luego llevábamos una diferencia con el primer grupo de 45'. Ellos llevaban los dos botes, una cuerda para la segunda rampa que da acceso a la boca de Rubicera y la cuerda para el pozo que lleva al río de Rubicera. Nosotros debíamos recoger esta cuerda y el segundo bote que nos dejarían en la orilla de Rubicera en el lago de Astrana.
Empezamos a buen ritmo, nos despistamos un poco en encontrar la estrechez pero la pasamos rápido. En ese nivel avanzamos a un ritmo bastante fuerte, paramos a beber en los bidones e íbamos tan concienciados en avanzar que no llevamos a la "Sala de la Teta" y a los "pelos" al pobre Salva para que lo conociera, el primer grupo sí que fue más cortés y llevó a Manuel Nieto a ver estar formaciones. Tuvimos un despiste mayor que nos hizo perder una media hora en el cruce anterior a la gatera que da acceso al pozo que lleva al río de la Rubicera. Además este mismo despiste lo tuvimos Paco y yo en diciembre, exactamente igual, así que es bien cierto que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Comimos en la base del pozo de conexión con el río Rubicera, eran las 12:15 y estuvimos unos 45'. Recogimos la cuerda y la saca que había dejado el primer grupo.
Continuamos por las galerías que llevan hasta el río de la Rubicera. Llegamos rápido a él y comenzamos la progresión, en muchos sitios teníamos agua hasta la rodilla, alguna vez hasta el muslo, pero nunca llego a la cintura. En un momento nos alejamos del agua, la vía real, de nuevo en el río Rubicera seguimos hasta encontrar la gatera que lleva a la cabecera del pozo de 90 dónde vierte. El pasamos que evita este pozo y lleva hasta la zona fósil que conecta con Astrana es bastante técnico, muy aéreo y tiene en un tramo un descenso con cambio a ascenso. Lo pasamos rápidamente y nos pusimos a avanzar por esa zona fósil que tiene gateras y estrecheces, en esta zona hay que subir dos pozos y bajar otros dos. Además existe una encrucijada de tres alternativas, dónde las reseñas nos marcaban la del medio y que nos encontramos perfectamente señalizada por el primer grupo:"Venga, que queda poco MACHIS". El último pozo te deja cerca del lago de Astrana y allí comenzamos a oír al otro grupo. Cuando llegamos hasta ellos nos comentaron el problema con el bote que ya habían resuelto. Al llegar nosotros con el cordino bueno, lo cambiamos rápidamente y continuamos pasando gente a un ritmo más rápido. Comenzamos a superar los pasamos. Las dos últimas marmitas se me atragantaron y me dejaron sobao, cogió el bote Salva y yo la saca de la comida, agua y carburo que a esas alturas de la travesía era más cómoda que el bote. Tras los pasamanos subimos por el cauce del Leolorna sin ninguna filigrana ni oposición, caminábamos por el cauce y en apenas 45' estábamos en la base de los pozos de acceso a Astrana. Empleamos las dos vías de salida y sobre las 18:15 estábamos todos en la cabecera.
La opinión de todos tras unas 10 horas de actividad es que se trata de una travesía muy técnica, no excesivamente larga pero sí muy completa porque te has de enfrentar a todo tipo de situaciones y todas las dificultades que en una cueva puedes encontrarte: estrecheces, gateras, meandros activos y fósiles, pasamanos en cabecera de pozos con descenso y ascenso en el mismo tramo, pozos de bajada de cierto tamaño, pozos de ascenso volados y fraccionados, pasamos en zona de marmitas, lago, curso activo de río y formaciones muy interesante si haces un alto para verlas en la zona de Rubicera. En resumen, todo a lo que uno se puede enfrentar en una cueva o sima. Por tanto un balance muy positivo con una conclusión clara sobre el sentido de la travesía: debe hacerse desde Rubicera hacia Astrana. Acometer la travesía en sentido contrario entraña muchas dificultades: sentido ascendente, realizar el recorrido mojado desde el comienzo, complicaciones en localizar el camino, etc. y afortunadamente no hicimos nuestro plan inicial que contemplaba el que un grupo entrara por Astrana y saliese por Rubicera.
 
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