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Hace diez años que miembros del club realizaron por primera vez esta travesía, desde entonces se ha convertido en una clásica abismera. En esta ocasión, lejos de las romerías que hemos montado otras veces, sólo somos tres.
Ayer fue un día largo pero para
intentar no retrasar la salida nos levantamos temprano,
preparamos el material (dos cuerdas de 55 metros y un
cordino serán suficientes). Dejamos un coche en Cañuela y
con otro nos dirigimos a Socueva.
El día está fresco y se
agradece en la subida, en poco más de una hora nos
presentamos en la pequeña boca de Tonio.
Una
vez dentro bajamos sin problemas, solo destacar que la
rampa que sigue a la diaclasa que siempre encontramos
instalada ahora está equipada para recuperar en doble
(cuidado de no bajar el pozo que hay al final de la
rampa ya que no tiene salida). Bajamos 15 metros de la
rampa para continuar por una ventana poco visible,
arriba a la derecha.
En el pozo del péndulo nos encontramos la cuerda del
último grupo que ha pasado por aquí y no pudo
recuperarla por no deshacer el nudo de final de cuerda
(llevarían cuerda auxiliar porque aquí no están).
Lo mismo nos sucede a nosotros en el
último pozo, el de la sala Olivier. Donde coincidimos con
unos valencianos que hemos conocido en el albergue. Han
entrado por Cañuela y flipan al vernos descender desde el
techo de la sala. La salida se encuentra señalizada
excesivamente con catadióptricos que alguien debería
eliminar o sustituir por otros más discretos, pues
parece una feria.
Después de siete horas de travesía salimos por la gran
boca de Cañuela.
A los que no la conozcáis animaros y enrollar a alguien
que la conozca para visitarla, es un bonito escenario
para iniciarse en el mundo de las travesías.
Juan, Edu, Inma, Ángel, y Trini
Este segundo grupo, entró en la cavidad con intención de
unirse al grupo que venía de hacer la travesía, pero no
se logró, ya que tardaron un poco más de lo calculado y
se dedicó a recorrer parte de las galerías de la
Cañuela, con algún despiste en sus encrucijadas.
No estuvieron solos, ya que se encontraron con un
numeroso grupo de espeleólogos andaluces en busca de sus
compañeros que venían de la travesía y querían encontrar
en la sala Olivier, también estaban despistados.
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